Tres tesoros de Texcoco reabren sus puertas: así puedes visitar los sitios arqueológicos acolhuas desde CDMX

Texcoco vuelve a poner en valor una parte fundamental de su pasado prehispánico con la reapertura al público de Tetzcotzinco, Huexotla y Los Melones, tres zonas arqueológicas vinculadas con el señorío de Acolhuacan que fueron rehabilitadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) mediante una inversión superior a 3.7 millones de pesos.
Los trabajos forman parte del Programa de Acciones de Renovación, Rehabilitación y Mejoramiento de Zonas Arqueológicas y Museos del Gobierno de México y representan una intervención simultánea en distintos espacios patrimoniales del Estado de México. De acuerdo con Nahúm Noguera Rico, director de la representación del INAH en la entidad, se trata de la primera ocasión en que se atiende de manera conjunta un conjunto tan amplio de sitios abiertos a la visita pública en el estado.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que la inversión en patrimonio representa una responsabilidad pública para conservar la memoria de las comunidades y mantenerla vinculada con la vida contemporánea.
Más allá de la restauración, la reapertura ofrece una oportunidad para conocer de cerca la importancia que tuvo Texcoco en la historia de Mesoamérica. Los tres asentamientos pertenecieron al señorío de Acolhuacan, una de las tres grandes potencias que integraron la Triple Alianza durante el siglo XV, junto con Tenochtitlan y Tlacopan.
Durante el Posclásico Tardío, entre 1250 y 1521 d.C., el dominio acolhua se extendió por territorios que actualmente corresponden no solamente al Estado de México, sino también a zonas de Hidalgo, Puebla y Morelos. Texcoco llegó a competir directamente con Tenochtitlan como centro político y cultural, y bajo el gobierno de Nezahualcóyotl alcanzó un importante desarrollo arquitectónico, hidráulico y cultural.
Tetzcotzinco, la extraordinaria obra hidráulica de Nezahualcóyotl
De los tres sitios, Tetzcotzinco es probablemente el que despierta mayor curiosidad. Su nombre en náhuatl puede traducirse como “el pequeño o honorable Tetzcoco” y conserva el único vestigio que permanece en pie de la monumental obra atribuida a Nezahualcóyotl.
El sitio se encuentra en un entorno montañoso y reúne canales, basamentos piramidales, escalinatas, tinas y espacios tallados directamente en la roca. Todo ello formaba parte de un complejo sistema hidráulico que aprovechaba el agua proveniente de manantiales localizados aproximadamente seis kilómetros al oriente.
El agua era conducida mediante canales que habían sido bruñidos con estuco para hacerlos impermeables, una muestra de los conocimientos técnicos desarrollados en la región mucho antes de la llegada de los españoles.
La función del lugar, sin embargo, habría sido mucho más amplia que el simple abastecimiento de agua. La arqueóloga Rosalba Aguilera Muñoz, del Centro INAH Estado de México y responsable del proyecto de intervención, señaló que existen hipótesis que apuntan a usos rituales, de esparcimiento e incluso posiblemente curativos para las élites.
Tetzcotzinco también habría funcionado como espacio de retiro, meditación y observación astronómica durante el reinado de Nezahualcóyotl en el siglo XV, lo que permite entender por qué este conjunto representa mucho más que un sitio de ingeniería hidráulica.
La rehabilitación fue particularmente relevante porque Tetzcotzinco no había recibido una intervención de esta magnitud desde la década de 1980. Los trabajos incluyeron la eliminación de grafitis, aplicación de morteros de cal y arena, restitución de piedra en muros y escalinatas, colocación de pisos de sacrificio y acciones para controlar microorganismos que pueden deteriorar los materiales arqueológicos.
Huexotla conserva otros vestigios del poder acolhua
A pocos kilómetros se encuentra Huexotla, otro asentamiento contemporáneo de Tetzcotzinco y relacionado con el desarrollo del señorío acolhua.
La intervención del INAH se concentró en cuatro de sus siete basamentos: La Estancia, La Comunidad, el Templo de Ehécatl y Santa María Grande. En estos espacios se realizaron trabajos de reintegración de elementos pétreos, consolidación de aplanados y eliminación de vegetación invasiva.
La restauración no se limitó a los vestigios arqueológicos. También se renovó la malla perimetral y se rehabilitó la instalación hidrosanitaria de la caseta de servicios, con el propósito de mejorar las condiciones generales del espacio destinado a la visita.
El resultado permite recorrer un sitio que ayuda a comprender la dimensión territorial y arquitectónica que alcanzó Texcoco antes de la conquista.
Los Melones, una zona arqueológica dentro de Texcoco
El tercer espacio es Los Melones, un conjunto residencial del mismo periodo que se localiza dentro de la propia cabecera municipal de Texcoco. Su principal característica es la mampostería elaborada con tezontle negro y rojo finamente trabajado.
Las obras realizadas en este lugar se enfocaron en recuperar elementos pétreos y restaurar dos muros que presentaban problemas de disgregación.
Su ubicación lo convierte además en una alternativa particularmente sencilla para quienes ya se encuentran en el centro de Texcoco, pues el sitio se localiza sobre la calle Abasolo y puede recorrerse a pie desde la cabecera municipal.
Horarios, precios y cómo llegar desde la Ciudad de México
Los tres sitios pueden visitarse durante buena parte de la semana. Tetzcotzinco y Los Melones tienen horario de martes a domingo, de 10:00 a 17:00 horas. Huexotla tiene un horario más amplio, de 08:00 a 17:00 horas, y de acuerdo con la información proporcionada abre incluso los lunes.
La entrada a Tetzcotzinco y Huexotla es gratuita, mientras que el acceso a Los Melones tiene un costo de 80 pesos. Además, los domingos la entrada es libre para todos los mexicanos en las zonas arqueológicas administradas por el INAH.
Para quienes salen desde la Ciudad de México y quieren realizar la visita en transporte público, una de las rutas señaladas consiste en tomar la Línea A del Metro hasta La Paz y posteriormente abordar un autobús con destino a Texcoco desde la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO). El trayecto total desde el centro de la capital puede tomar aproximadamente una hora con 20 minutos.
Una vez en Texcoco, Los Melones es el más sencillo de visitar, ya que se encuentra sobre la calle Abasolo. Para llegar a Tetzcotzinco es necesario dirigirse hacia el poblado de San Nicolás Tlaminca y posteriormente continuar a pie por el ascenso al cerro. Huexotla también se encuentra dentro del municipio y puede alcanzarse mediante transporte local.
La rehabilitación de estos tres espacios forma parte de una intervención más amplia del INAH en el Estado de México, que también contempló otras nueve zonas prehispánicas, entre ellas Teotihuacan, Malinalco, Chimalhuacán y Tenayuca, además del Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán.
Con su reapertura, Tetzcotzinco, Huexotla y Los Melones ofrecen una alternativa cercana para quienes buscan conocer el patrimonio prehispánico sin alejarse demasiado de la Ciudad de México. Pero, sobre todo, permiten acercarse a la historia de Texcoco desde sus propios vestigios: sus sistemas hidráulicos, templos, muros, espacios ceremoniales y construcciones que todavía permiten dimensionar la importancia que tuvo Acolhuacan en el mundo mesoamericano.