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Elecciones

Toño Astiazarán perfila su ruta por Sonora con resultados en Hermosillo

Antonio Astiazarán Gutiérrez comenzó a colocarse en la conversación sobre la gubernatura de Sonora en 2027 mediante una estrategia centrada en los resultados de su administración en Hermosillo, la construcción de una alianza opositora y un discurso que presenta la eficiencia municipal como carta de presentación ante el electorado estatal.

Aunque el presidente municipal no ha formalizado una candidatura, sus declaraciones públicas, recorridos y encuentros políticos muestran una ruta de posicionamiento. Astiazarán ha señalado que cualquier proyecto electoral deberá construirse alrededor de un “buen gobierno” y mediante una alianza amplia, mientras sostiene que los tiempos legales y partidistas todavía no han llegado.

Su principal respaldo es el resultado obtenido en la elección municipal de 2024. Astiazarán fue reelegido al frente de Hermosillo con más de 155 mil votos, después de un recuento parcial que confirmó su ventaja sobre María Dolores del Río, candidata de Morena y sus aliados. La victoria lo convirtió en el primer presidente municipal de la capital sonorense en conseguir la reelección consecutiva.

El triunfo tuvo además un valor político porque ocurrió mientras Morena conservaba una presencia dominante en buena parte de Sonora. En 2021, Astiazarán había ganado la alcaldía por una diferencia de poco más de cuatro mil votos; tres años después amplió su margen y consolidó una base local capaz de resistir el peso electoral del oficialismo.

La administración municipal ha construido su narrativa alrededor de la electromovilidad, la generación de energía solar, la seguridad y la recuperación de espacios públicos. El Ayuntamiento reportó que la Policía de Hermosillo llegó a operar 354 unidades eléctricas, cargadas parcialmente mediante infraestructura fotovoltaica, además de programas de transporte universitario y eficiencia energética.

Estas acciones permiten a Astiazarán presentar a Hermosillo como un laboratorio de políticas públicas. Sin embargo, la discusión rumbo a 2027 estará en determinar si ese modelo puede trasladarse al resto del estado, donde las condiciones económicas, territoriales y de seguridad son distintas. Gobernar la capital no es lo mismo que coordinar municipios fronterizos, comunidades rurales, zonas mineras, puertos y localidades del sur de Sonora.

Ahí aparece su principal reto. La fortaleza del alcalde está concentrada en Hermosillo, mientras Morena dispone de estructuras municipales, programas federales, representación legislativa y una red política extendida por la entidad. El proyecto opositor tendrá que salir del bulevar y recorrer el estado completo si pretende ser algo más que una candidatura fuerte en la capital.

El gobernador Alfonso Durazo también conserva influencia directa sobre Morena en el ámbito nacional y estatal. Su participación en los procesos internos del partido y su posición dentro del Consejo Nacional le otorgan capacidad para intervenir en la construcción de la candidatura que buscará conservar la gubernatura en 2027.

Morena adelantó durante 2026 la definición de sus coordinaciones estatales rumbo a las elecciones intermedias, con encuestas como método principal y reglas contra el uso electoral de recursos públicos. La selección del perfil sonorense será determinante para establecer si la contienda gira alrededor de la continuidad del gobierno de Durazo o de una propuesta con identidad propia.

Astiazarán no milita actualmente en el PRI, partido al que perteneció durante más de tres décadas y al que renunció en 2018. Después contendió al Senado como candidato externo respaldado por el PAN y llegó a la Alcaldía de Hermosillo mediante coaliciones opositoras. Esa trayectoria será utilizada por sus adversarios para vincularlo con los partidos tradicionales, mientras su equipo intenta proyectarlo como un perfil ciudadano y administrativo.

La posible alianza también representa una prueba interna. PAN, PRI, organizaciones locales y otros actores opositores deberán decidir si respaldan una candidatura única y bajo qué condiciones. El reparto de posiciones legislativas, ayuntamientos y espacios en el eventual gobierno puede provocar fricciones antes de que exista un acuerdo formal. En pocas palabras: todos pueden salir en la foto, pero primero tendrán que ponerse de acuerdo sobre quién se sienta dónde.

El PAN encuentra en Astiazarán a uno de sus perfiles más competitivos, pero la participación del PRI podría generar costos entre sectores que buscan una oposición renovada. A su vez, excluir a estructuras priistas reduciría la capacidad territorial de la alianza en municipios donde todavía conservan operadores, liderazgos y redes electorales. La candidatura necesitará sumar sin convertirse en una colección de cuotas.

En el terreno digital, la disputa ya comenzó. Los simpatizantes del alcalde difunden las patrullas eléctricas, los paneles solares y los programas municipales como evidencia de capacidad administrativa. Sus críticos responden con acusaciones de campaña anticipada, cuestionamientos sobre el gasto público y señalamientos sobre su pasado partidista. Hasta ahora, esos intercambios forman parte de la confrontación política y no sustituyen una revisión técnica de contratos, presupuestos o indicadores.

La seguridad, el agua, la infraestructura carretera, el crecimiento económico y la desigualdad regional serán temas centrales en la elección. Un proyecto estatal no podrá limitarse a mostrar vehículos eléctricos o parques rehabilitados; deberá explicar cómo atenderá la violencia en municipios fronterizos, la crisis hídrica, las necesidades del campo y el desarrollo del sur sonorense.

Astiazarán llega a esta etapa con una ventaja que no posee cualquier aspirante opositor: gobierna la ciudad con mayor población del estado y ya derrotó dos veces a las coaliciones encabezadas por Morena. También carga con una exigencia doble. Cada bache, falla de agua, problema de seguridad o cuestionamiento administrativo en Hermosillo podrá convertirse en munición contra su eventual proyecto estatal.

La sucesión de Sonora todavía no está definida y las mediciones difundidas antes del proceso formal deben revisarse con cautela. La metodología, el tamaño de la muestra, la fecha de levantamiento y el patrocinador de cada encuesta serán indispensables para distinguir una tendencia de una pieza de propaganda.

Por ahora, Astiazarán busca que su gestión municipal funcione como plataforma política, mientras Morena confía en el peso de su marca y en su control territorial. La disputa rumbo a 2027 se perfila como un contraste entre continuidad estatal y resultados locales. El alcalde ya colocó el vehículo en la línea de salida, aunque todavía deberá demostrar que su combustible alcanza para recorrer todo Sonora.

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Redacción Tres de Dos.

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