Chihuahua 2027: Morena enfrenta pugna interna y una tercera vía

El tablero electoral de Chihuahua comenzó a moverse antes del arranque formal de la contienda de 2027. Morena enfrenta una competencia interna entre los grupos vinculados con Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez, mientras Julián LeBarón busca construir una alternativa ciudadana apoyado por Somos México. Enfrente, el PAN intenta conservar uno de sus principales bastiones políticos en el norte del país.
La disputa dentro del oficialismo tiene un marcado componente territorial. Pérez Cuéllar construyó su principal estructura desde Ciudad Juárez, el municipio más poblado de Chihuahua y una plaza determinante por su concentración de electores. El político solicitó licencia a la Presidencia Municipal en junio de 2026, en medio del proceso de posicionamiento de aspirantes para la gubernatura.
Andrea Chávez, por su parte, dejó temporalmente su escaño en el Senado para concentrarse en su proyecto político en Chihuahua. La legisladora ha respaldado su aspiración con presencia estatal, vínculos con la estructura nacional de Morena y un discurso enfocado en lograr la alternancia frente al PAN, aunque la candidatura todavía deberá pasar por los mecanismos internos de la coalición gobernante.
Así, la pelea no se reduce a quién aparece arriba en las encuestas. De un lado está una estructura municipal con operación en colonias, organizaciones y redes políticas de la frontera; del otro, una candidatura con proyección nacional y respaldo entre sectores partidistas del centro del estado. En términos chilangos, la bronca no está solamente en la foto: está en quién controla la banqueta, moviliza simpatizantes y logra convertir presencia territorial en votos.
La dirigencia de Morena enfrenta el reto de procesar esta competencia sin provocar una fractura. El partido comenzó a organizar la selección de candidaturas para las gubernaturas que estarán en juego en 2027, en un contexto de licencias, renuncias y movilizaciones anticipadas de aspirantes en distintas entidades. Chihuahua figura entre los estados donde la competencia interna requiere acuerdos para mantener cohesionados a Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Verde.
El riesgo para el bloque oficialista aparecerá después de la designación. Una decisión interpretada como imposición podría generar inconformidad entre los grupos desplazados, desmovilización de estructuras o un voto de castigo. Ciudad Juárez resulta clave debido a su peso demográfico y electoral, pero Chihuahua capital conserva una influencia relevante en la organización política, empresarial y administrativa del estado. Los porcentajes exactos de la lista nominal deberán actualizarse con el corte oficial del Instituto Nacional Electoral previo a los comicios.
A esta disputa se suma Julián LeBarón, activista identificado con la exigencia de seguridad, justicia para las víctimas y cuestionamientos a las instituciones responsables de combatir al crimen. LeBarón anunció su incorporación a Somos México y expresó su intención de representar a Chihuahua en la competencia por la gubernatura, descartando inicialmente la vía independiente.
Su irrupción busca canalizar el descontento de ciudadanos que no se identifican plenamente con Morena ni con el PAN. La inseguridad, la debilidad institucional en distintas regiones y la atención insuficiente a las víctimas forman parte de una narrativa que podría encontrar respaldo entre sectores urbanos, comunidades rurales y electores cansados de las estructuras partidistas tradicionales. Sin embargo, Somos México deberá consolidar su organización, cumplir los requisitos electorales y demostrar que puede transformar presencia mediática en representación territorial.
La figura de LeBarón también enfrenta resistencia. En la conversación pública conviven mensajes que lo presentan como una opción ciudadana con señalamientos que cuestionan sus motivaciones políticas. Esta polarización anticipa una campaña donde las estrategias digitales, los ataques personales, las encuestas cruzadas y la desinformación podrían competir con la discusión de propuestas sobre seguridad, empleo, agua, movilidad y desarrollo fronterizo.
Mientras Morena procesa su pugna, el PAN observa la división oficialista como una oportunidad para conservar el gobierno estatal. El partido gobierna Chihuahua con María Eugenia Campos y mantiene una presencia importante en la capital, aunque deberá evitar que el voto opositor se fragmente entre su candidatura, Somos México y otras fuerzas. En la elección municipal de 2024, Morena retuvo Ciudad Juárez, mientras el PAN sostuvo posiciones relevantes en otros centros urbanos, una distribución que confirma la existencia de dos grandes polos políticos en la entidad.
La seguridad será uno de los ejes centrales de la campaña. Chihuahua combina zonas industriales, corredores fronterizos, municipios serranos y regiones atravesadas por disputas criminales. Por eso, el electorado difícilmente se conformará con consignas sobre unidad partidista: exigirá resultados, coordinación entre autoridades, atención a las víctimas y estrategias diferenciadas para los 67 municipios.
Por ahora, ninguna fuerza tiene la elección en la bolsa. Morena necesita evitar que su proceso interno termine en ruptura; el PAN debe renovar su propuesta sin depender solamente del desgaste de sus adversarios; y LeBarón tendrá que acreditar que su movimiento posee algo más que inconformidad. El 2027 todavía se ve lejos, pero en Chihuahua las fichas ya están sobre la mesa y cada grupo comenzó a cuidar su territorio.