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Turismo

Kuxatur lleva biodiversidad al turismo costero de México

junio 9, 2026·Redacción Tres Dedos

El Proyecto Kuxatur busca cambiar la forma en que se planea y opera el turismo en las costas mexicanas. La iniciativa, ejecutada por la Secretaría de Turismo federal e implementada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, trabaja en Oaxaca, Baja California Sur y Quintana Roo para incorporar criterios de conservación de biodiversidad en políticas públicas, negocios locales y actividades turísticas.

El nombre Kuxatur significa “turismo vivo” en lengua maya. El proyecto comenzó en octubre de 2020 y la ficha vigente del PNUD establece abril de 2028 como fecha de cierre. Participan como socios el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF México; Amigos de Sian Ka’an; y Conservación del Territorio Insular Mexicano, ISLA A.C.

La iniciativa parte de un problema identificado en destinos costeros: el crecimiento turístico puede avanzar sobre ecosistemas frágiles cuando faltan reglas, incentivos financieros y modelos que permitan compatibilizar la actividad económica con la protección de manglares, arrecifes, dunas, especies marinas y otros servicios ambientales. En términos prácticos, la discusión ya no se limita a colocar un letrero verde junto al check-in. El objetivo es llevar la biodiversidad a la planeación del territorio.

Kuxatur trabaja sobre cuatro frentes. El primero busca fortalecer el marco legal y normativo del turismo sustentable. El segundo plantea mecanismos de financiamiento para conservación. El tercero incorpora biodiversidad en el desarrollo y la operación del turismo costero, incluidos beneficios vinculados con el carbono azul. El cuarto se enfoca en conocimiento, monitoreo y evaluación.

El PNUD reportó en abril de 2026 que Kuxatur había intervenido más de 1.5 millones de hectáreas, beneficiado a más de 5 mil personas y fortalecido 37 emprendimientos comunitarios mediante planes de negocio, equipamiento e incorporación de criterios de conservación. También informó que el proyecto impulsa siete instrumentos de política turística con salvaguardas ambientales.

Las acciones reportadas abarcan restauración de manglares en Maya Ka’an, Quintana Roo; protección de zonas arrecifales en Huatulco; conservación de tortugas marinas en la costa de Oaxaca; impulso al aviturismo en Los Cabos; y elaboración de guías para el avistamiento responsable de ballenas y lobos marinos en Baja California Sur. La intención es que la experiencia turística no dependa únicamente del paisaje, sino que contribuya a conservarlo.

En Quintana Roo, Maya Ka’an es uno de los casos vinculados con Kuxatur. El destino reúne trabajo comunitario y conservación en la zona de influencia de Sian Ka’an. En marzo de 2026 fue reconocido como uno de los primeros tres Destinos de Turismo Comunitario impulsados por Fonatur, junto con Camino del Mayab, en Yucatán, y Pueblos Mancomunados, en Oaxaca. Amigos de Sian Ka’an y comunidades mayas llevan más de 15 años desarrollando este modelo.

En Oaxaca, el proyecto avanza en dos planos. WWF México trabaja en el corredor Huatulco–Chacahua para fortalecer empresas comunitarias de conservación vinculadas con turismo y generar información que permita impulsar a Huatulco como Zona de Desarrollo Turístico Sustentable. Además, en marzo de 2026 se construyeron 38 indicadores económicos, ambientales, sociales, de movilidad y de gobernanza para medir los impactos de la actividad turística en el estado.

Puerto Escondido forma parte de esa ruta. En mayo de 2026, autoridades, empresas, organizaciones civiles y representantes académicos revisaron la consolidación del Consejo Intermunicipal de Turismo Sostenible de Puerto Escondido y su Fondo de Turismo Sostenible. El mecanismo contempla aportaciones voluntarias de visitantes y empresas mediante consumos en hoteles, restaurantes y servicios de guías. Los recursos estarían dirigidos a saneamiento de agua, manejo de residuos, restauración de ecosistemas y educación ambiental.

El fondo de Puerto Escondido todavía debe presentarse con precisión: se encuentra en proceso de consolidación y no como una bolsa de recursos plenamente operativa. El matiz importa porque los retos de la zona están a ras de playa: tratamiento de aguas residuales, residuos, ordenamiento territorial y conservación de ecosistemas en un destino compartido por los municipios de San Pedro Mixtepec y Santa María Colotepec.

En Baja California Sur también se trabaja en el diseño de un instrumento financiero. En marzo de 2026, el PNUD participó en un taller para revisar la propuesta del Fondo Ambiental y Climático estatal. La mesa analizó la estructura de gobernanza, fuentes de financiamiento, mecanismos de operación, canalización de recursos, un catálogo de proyectos prioritarios y una propuesta de decreto para constituir un fideicomiso.

Kuxatur también busca generar datos desde el territorio. En mayo de 2026, el PNUD realizó una capacitación para implementar una aplicación móvil destinada al monitoreo de biodiversidad y de impactos turísticos en Baja California Sur, Oaxaca y Quintana Roo. La herramienta permitirá capturar registros en campo, administrar información biológica y detectar efectos negativos asociados con actividades turísticas.

El componente operativo se complementa con una guía rápida para integrar criterios de conservación en el sector turístico. El PNUD informó en junio de 2026 que la herramienta reúne nueve criterios y se encuentra en proceso de publicación. Su propósito es orientar a empresas, comunidades y operadores sobre prácticas sostenibles, inclusión local, educación ambiental y resiliencia de ecosistemas.

El financiamiento requiere una lectura cuidadosa. En el arranque del proyecto, en octubre de 2020, el PNUD informó una aportación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial por 7 millones 240 mil dólares. La ficha vigente del organismo reporta contribuciones totales por 8 millones 846 mil 509 dólares e identifica también al Ministerio del Medio Ambiente de Japón entre los donantes. Las cifras no corresponden necesariamente al mismo concepto y deben distinguirse al evaluar el presupuesto.

Kuxatur no opera como una certificación para hoteles ni como una etiqueta comercial. Su alcance es más amplio: pretende modificar reglas, desarrollar mecanismos financieros, fortalecer negocios comunitarios y generar información para decidir qué actividades pueden realizarse sin deteriorar los ecosistemas. La prueba de fuego estará en los resultados verificables: cuánto dinero llega al territorio, qué áreas se conservan o restauran y qué indicadores muestran cambios medibles antes de que el proyecto cierre en abril de 2028.