Por Bruno Cortés
El diputado de Movimiento Ciudadano, Alfonso Vidales Ochoa, puso sobre la mesa uno de los temas más sensibles del sistema de salud mexicano: la atención a niñas, niños y adolescentes con cáncer. Durante la inauguración del foro “Unidos por la fortaleza y los sueños de la niñez”, el legislador aseguró que ningún menor debería enfrentar solo una enfermedad de este tipo y pidió construir políticas públicas que realmente acompañen a las familias en medio de una situación que, además de emocionalmente devastadora, suele convertirse en una carga económica muy pesada.
Vidales Ochoa habló de algo que miles de familias conocen bien: cuando un hijo enferma de cáncer, no solo inicia una batalla médica, también comienza una lucha contra los gastos, la falta de medicamentos, las largas esperas para recibir atención especializada y, muchas veces, la incertidumbre sobre si habrá tratamiento disponible. Por eso insistió en que la política no puede quedarse únicamente en discursos o leyes escritas, sino traducirse en decisiones concretas que ayuden a quienes viven esta realidad todos los días.
El legislador sostuvo que el llamado “interés superior de la niñez”, concepto que aparece constantemente en leyes y discursos oficiales, debe dejar de ser solamente una frase jurídica y convertirse en una guía real para diseñar presupuestos, hospitales, programas de apoyo y atención médica integral. En otras palabras, explicó que cuando el gobierno toma decisiones sobre dinero público o servicios de salud, las necesidades de las niñas y niños deberían colocarse como prioridad.
Desde la perspectiva de política pública, el tema va mucho más allá de abrir hospitales. También implica garantizar medicamentos, apoyo psicológico, acompañamiento social y estabilidad económica para las familias. Vidales advirtió que no se puede normalizar que una madre o un padre tenga que escoger entre pagar un tratamiento o conservar el sustento del hogar.
El diputado de Movimiento Ciudadano recordó que detrás de cada estadística hay historias personales y familias completas tratando de sostenerse emocional y económicamente. Por eso reconoció el trabajo de organizaciones civiles que, según dijo, han llenado espacios donde muchas veces el Estado no ha reaccionado con suficiente rapidez. Asociaciones que acompañan tratamientos, ayudan con gastos o simplemente apoyan emocionalmente a padres y madres se han convertido en una red paralela de atención ante las fallas institucionales.
En el Congreso, este tipo de foros también tienen un objetivo político importante: presionar para que el tema entre a la discusión presupuestal. Cada año, diputados y senadores deciden cuánto dinero recibe el sector salud y cómo se distribuyen los recursos públicos. Ahí es donde organizaciones y legisladores buscan que se etiqueten más fondos para atención infantil, tratamientos oncológicos y servicios especializados.
Vidales Ochoa señaló que Movimiento Ciudadano ha impulsado propuestas enfocadas en garantizar derechos básicos de niñas, niños y adolescentes, no solo en salud, sino también en educación, bienestar emocional y atención integral. Sin embargo, reconoció que el reto sigue siendo enorme, especialmente en un sistema de salud que todavía enfrenta problemas de desabasto y saturación.
El legislador cerró el foro comprometiéndose a mantener el tema dentro de la agenda legislativa y pidió que el encuentro no se quede solamente en reflexiones o discursos políticos, sino que sirva para construir nuevas alianzas entre autoridades, médicos y organizaciones civiles. Su mensaje central fue claro: la atención al cáncer infantil no debería depender de la suerte, de campañas temporales o de apoyos aislados, sino convertirse en una política pública permanente y humana.
