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¿Aceite de oliva en el cabello? Lo que realmente puede hacer contra el frizz y la resequedad

El aceite de oliva es uno de los ingredientes más conocidos de la cocina mediterránea, pero desde hace tiempo también ocupa un lugar en las rutinas de cuidado personal. Su uso en el cabello ha ganado popularidad gracias a recomendaciones caseras, videos en redes sociales y productos cosméticos que aprovechan sus propiedades emolientes para combatir la resequedad, mejorar la suavidad y dar una apariencia más brillante a la melena.

Sin embargo, como ocurre con muchos ingredientes que se vuelven tendencia en internet, es importante distinguir entre los beneficios que realmente puede ofrecer y las promesas que no cuentan con el mismo respaldo. El aceite de oliva puede ser útil para ciertos tipos de cabello, especialmente aquellos que son secos, gruesos o rizados, pero no funciona igual para todas las personas y tampoco es un tratamiento milagroso para reparar el daño o hacer crecer el pelo más rápido.

De acuerdo con especialistas de Cleveland Clinic, este aceite puede ayudar a que el cabello se sienta más suave, tenga una apariencia más brillante y reduzca el encrespamiento. Su principal acción está relacionada con su capacidad para actuar como emoliente, es decir, una sustancia que ayuda a suavizar y acondicionar la fibra capilar.

Cómo actúa el aceite de oliva sobre el cabello

Cuando el cabello pierde humedad, su superficie puede sentirse áspera y volverse más difícil de manejar. La capa externa de la fibra capilar, conocida como cutícula, también puede presentar irregularidades que favorecen el frizz y hacen que el pelo refleje menos la luz.

El aceite de oliva puede recubrir la fibra y contribuir a reducir la pérdida de humedad. Al suavizar la superficie del cabello, puede mejorar temporalmente su textura y darle una apariencia más brillante.

Entre sus componentes se encuentran sustancias como el ácido oleico, el ácido palmítico y el escualeno, que poseen propiedades suavizantes. Estos compuestos ayudan a explicar por qué el aceite puede resultar especialmente atractivo para cabellos que tienden a sentirse secos, ásperos o quebradizos.

La hidratación y el acondicionamiento también pueden tener un efecto indirecto sobre la rotura. Un cabello más flexible puede resistir mejor la tensión que se produce al cepillarlo, peinarlo o manipularlo. Esto no significa que el aceite repare una fibra que ya está dañada, pero sí podría ayudar a disminuir algunos factores que favorecen que el pelo se quiebre.

Lo que el aceite de oliva no puede hacer

Uno de los mitos más extendidos es que aplicar aceite de oliva directamente sobre el cuero cabelludo puede estimular los folículos y acelerar el crecimiento del cabello. La dermatóloga Amy Kassouf, de Cleveland Clinic, ha señalado que no existe evidencia de que este ingrediente haga crecer el pelo más rápido ni active directamente los folículos pilosos.

Lo que sí puede ocurrir es que, al mejorar la lubricación de la fibra y disminuir la rotura, el cabello conserve mejor su longitud. Esto puede dar la impresión de que crece más o de que tiene mayor volumen, cuando en realidad el efecto está relacionado con una menor pérdida de cabello por quiebre.

Tampoco puede reparar de manera definitiva las puntas abiertas. Una vez que la fibra se ha dividido, los productos cosméticos pueden mejorar temporalmente su apariencia, pero la solución permanente para eliminar una punta abierta sigue siendo recortarla.

¿Para qué tipo de cabello puede ser más útil?

El aceite de oliva suele adaptarse mejor a cabellos gruesos, secos, ásperos, rizados o con textura. En estos casos, una pequeña cantidad puede ayudar a controlar el frizz y aportar mayor suavidad.

En cambio, quienes tienen el cabello muy fino o un cuero cabelludo con tendencia a producir exceso de grasa pueden encontrar que este ingrediente deja una sensación pesada o apelmazada. Aplicar demasiado aceite puede hacer que el pelo pierda movimiento y parezca sucio incluso después del lavado.

Por ello, la cantidad es fundamental. La recomendación general de algunos especialistas es comenzar con una cantidad pequeña y concentrar la aplicación en medios y puntas, que suelen ser las zonas más expuestas a la resequedad y al daño por el uso de herramientas, cepillado y factores ambientales.

Cuidado con el cuero cabelludo y la caspa

Aplicar aceite directamente sobre el cuero cabelludo no es una buena idea para todas las personas. En quienes tienen tendencia a la caspa o dermatitis seborreica, la acumulación de aceites puede empeorar algunos síntomas.

Esto se debe, en parte, a la presencia de levaduras como Malassezia, que pueden aprovechar ciertos lípidos presentes en la piel. Por esa razón, dejar el aceite durante demasiado tiempo o utilizarlo de forma abundante sobre el cuero cabelludo podría resultar contraproducente en personas susceptibles.

Si se decide utilizar como tratamiento previo al lavado, una opción es aplicarlo de manera moderada y dejarlo actuar durante un periodo corto antes de enjuagar y lavar el cabello. Los especialistas citados en distintas publicaciones recomiendan evitar la acumulación prolongada del producto y observar cómo responde cada tipo de cuero cabelludo.

Un ingrediente con otros usos en el cuidado personal

El interés por el aceite de oliva no se limita al cabello. Su composición ha hecho que sea utilizado desde hace tiempo en productos cosméticos y preparaciones destinadas al cuidado de la piel y la fibra capilar.

Una revisión publicada en 2022 en el International Journal of Trichology describió propiedades emolientes y de protección de la fibra atribuidas a diferentes aceites utilizados en el cabello, incluido el aceite de oliva. El análisis también destacó la presencia de compuestos antioxidantes en el aceite de oliva virgen extra.

Estos componentes han despertado interés por su posible papel frente al estrés oxidativo y algunos efectos de la exposición ambiental. Sin embargo, estos hallazgos no significan que el aceite de oliva pueda sustituir productos específicamente formulados para proteger el cabello o la piel frente al sol.

En el caso de problemas como la psoriasis u otras enfermedades del cuero cabelludo, el aceite puede llegar a suavizar temporalmente algunas acumulaciones de piel, pero no debe considerarse un tratamiento único. Ante síntomas persistentes, picazón intensa, descamación o caída del cabello, lo recomendable es consultar a un dermatólogo.

También conviene tener precaución con el calor. Aplicar aceite de oliva y después utilizar herramientas como planchas o rizadores a altas temperaturas puede favorecer el daño de la fibra y generar incluso olor a quemado.

Cómo usarlo sin excederse

Para aprovechar sus propiedades suavizantes, la clave está en utilizar cantidades moderadas. Puede aplicarse una pequeña cantidad sobre medios y puntas, especialmente en cabello seco, y distribuirse cuidadosamente para evitar una sensación grasosa.

Otra alternativa es usarlo como tratamiento previo al lavado, dejándolo actuar durante un periodo breve antes de retirar el producto con shampoo. La cantidad dependerá del largo, grosor y densidad del cabello, por lo que conviene comenzar con poco producto y aumentar solo si es necesario.

El aceite de oliva puede ser un aliado sencillo para combatir la resequedad, mejorar la suavidad y controlar el frizz, especialmente en cabellos que necesitan una dosis extra de emolientes. Pero su uso debe adaptarse a las características de cada persona.

No hará que el cabello crezca milagrosamente ni reparará de forma definitiva una fibra dañada. Su principal fortaleza está en ayudar a suavizar, reducir la pérdida de humedad y hacer que el pelo luzca temporalmente más brillante y manejable.

Como en cualquier rutina de belleza, más no siempre significa mejor. Elegir la cantidad adecuada y conocer las necesidades del propio cabello puede hacer la diferencia entre aprovechar las propiedades del aceite de oliva y terminar con una melena pesada, grasosa o difícil de manejar.

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Redacción Tres de Dos.

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